DANIEL PARRA

Daniel Parra Lozano. Córdoba, 1980. Licenciado en BBAA por la Universidad de Sevilla (2000-2005), ha sido galardonado con más de 300 premios Nacionales e Internacionales en las modalidades de Pintura, Dibujo, Ilustración y Cómic.

Expone individual y colectivamente en más de 60 ocasiones, a nivel nacional e internacional, en ciudades como: Ámsterdam (Holanda), Breda (Holanda), Madrid, Tánger (Marruecos), Dushambé (Tajikistán), Frosinone (Italia)…

Como Artista/Ilustrador desde 2006 hasta la fecha de hoy, ha trabajado en importantes Productoras y Agencias de Publicidad españolas para marcas como RTVE, BMW, Samsung, Iberia, Palau de la Música, Ciudad Artes y Ciencias, siendo en la actualidad artista patrocinado por las prestigiosas marcas Winsor&Newton y Liquitex.

En el 2018 comienza a desarrollar su proyecto artístico pictórico “Trafalgar: el viaje”, creando por primera vez imágenes en narrativa sobre la batalla de Trafalgar. Una serie de 30 obras que permiten al público acercarse a uno de los hechos más importantes de la historia con nuevos ojos, a través de un lenguaje narrativo y contemporáneo, acompañados de textos históricos explicativos. Este proyecto que ha sido expuesto en la Sala El Portón de Alhaurín de la Torre (Málaga), y en la Sala de exposiciones del IE Creativy Center (Casa de la Moneda de Segovia), dentro de la programación del Hay Festival Segovia 2019.

Este año 2020 con motivo del Centenario de la muerte de Benito Pérez Galdós, Daniel Parra se adentra aún más en la batalla bajo las letras de Galdós, y desarrolla una relación única con el autor de Trafalgar Episodio Nacional 1, creando imágenes inéditas que aportan sensaciones nunca antes vistas a nuestro imaginario colectivo, acercarando aún más al espectador a conocer este hecho historico que marcó un antes y un después en la historia de España.

 

 

NOTAS DE DANIEL PARRA SOBRE SU PROYECTO

 

Estética e histórica: “Trafalgar: el viaje. Estudios previos” ha radicado en el estudio y búsqueda incesante de una estética plástica contemporánea que conjugue rigurosamente con una temática histórica.

He realizado obras al carbón (una técnica desarrollada por mí bastante personal y compleja desde hace muchos años), al óleo, al acrílico, al guache, técnicas mixtas… En las obras he incorporado una estética más realista en unos casos, más sensorial y energética en otros, o incluso haciendo uso de texturas que nos hablan tanto o más que la propia volumetría. Por otro lado, escribí los títulos de cada obra como un poemario que traducía lo que había sentido al hacer esa obra, y a la vez le añadiese más valor emocional a la escena. He unido, entrelazado sentir y pintar. Letras y pinturas.

Entrar en “el viaje” ha supuesto algo tan importante como encontrar, sin buscar, la razón por la que cobran sentido todos estos años de aprendizaje técnico. De repente se han dado la mano la pintura, el dibujo, la ilustración, el cómic.. y dentro de ellas todas las disciplinas de arquitectura, retrato, paisaje natural, marina… La felicidad, decían, es saber que se está en el camino correcto.

Cada obra, a pesar de ser un estudio previo, tiene a sus espaldas dos cuadernos repletos de bocetos y ensayos de uniformes, de retratos de marinos, de estudios navales tanto en maqueta como en plano, armas… Hube de conocer todo esto bien de cerca, todo eso y de la mano de los comisarios de esta exposición, mis queridos Javier y Vanessa, para reinterpretarlo, sintetizarlo y, sobre todo, expresarlo. Me viene a la cabeza la obra ilustrada de Churruca, con un guiño al Coloso de Goya, en el que transmitir esa emoción, ese arrojo, esa dureza encarnizada, ese final de nuestro héroe, resultaba imposible sin el uso de textura gruesa y de la eliminación de elementos aledaños. Recuerdo que lloré ese domingo por la tarde, al conocer y sentir de cerca sus últimos instantes, mientras pintaba su desdibujada cara, su grito sordo, tapaba su pierna amputada con llamaradas y humo… Sentía nuevamente que estaba en el viaje, y que era mi camino. Dar luz a todos esos héroes, rememorar a los caídos, y que el paso del tiempo no acabe jamás con ellos.

También me viene a la cabeza los retratos psicológicos, que no retratos de cámara, de varios de nuestros protagonistas. Los concebí metiéndome en su biografía, luego en su piel, y me situé finalmente en el momento póstumo al consejo de guerra. El reclutamiento de pescadores, los cuerpos hundidos, el fragor de las cubiertas… recuerdo cada cuadro como si hubiese estado allí mismo oliendo la pólvora, tocando los cuerpos, respirando su valor o su miedo… unos me miraban a los ojos, otros rehusaban hacerlo.

Me gustaría dar cuenta, aunque ya lo indique el título, de que este compendio de obras y textos se corresponde con la fase de estudios previos del proyecto final expositivo, el cual verá la luz si el barlovento nos es a favor, en un futuro muy cercano. “Trafalgar: el viaje”, lo merece, es recordar la historia para impulsarnos en el futuro.